The Hater

hater

Parece que es algo nuevo, que es un concepto 2.0 pero “El hater” ha existido siempre. Es verdad que está de máxima tendencia y en pleno apogeo, vivir 12 horas al día detrás de una pantalla bien sea del móvil o del ordenador y teniendo una ventana indiscreta de la vida de absolutamente todo el mundo, favorece mucho el marejueo, la maldad, el chisme y la valentía mal educada del personal.
Pero como decía hace un momento, “El odiador” por excelencia es alguien que ha existido desde que el mundo es mundo pero que sigue sorprendiéndonos y disgustándonos en pleno 2014.

Casi siempre enmascarado de hipócrita simpatía, el hater es alguien que basa su vida en odiar(como su propio nombre indica) y este odio nace desde su propia entraña expandiéndose a todo lo que le rodea, como un manto tóxico que cubre y marchita todo lo bueno que hay al rededor.

El primer hater como tal que conocí fue una compañera de clase cuando iba al colegio, esta chica, que en un principio era amiga mía, llevaba a cabo una actividad de odio que la desgastaba y que la impedía ser feliz; por supuesto a la primera que odiaba era a ella misma, y se esforzaba en expresar su odio a los demás para que nadie lo notase. Reconozco que me contagio su disgusto y acabé poniendo a caldo a un montón de gente simplemente por inercia, porque el hater odia así, por costumbre, por hábito. Hasta que un día como ya no quedaba nadie en la clase para sacarle el alma por los ojos, la elegida fui yo y pasó años haciéndome la vida imposible, nunca respondí a sus ataques, porque aunque me dolía, los interpreté siempre como un gran y frustrado dolor , simplemente reflejado en mí, aunque porsupuesto eso no lo justificase. El hater quiere instaurar una herida tan incurable y profunda como la que él mismo alberga, así que usará todas las herramientas posibles para lograr su objetivo.

Pero a veces no todo es tan simple, no todo es “ te llama gordo porque se ve gordo” a veces el hater toma facetas muy diferentes, más peligrosas y díficiles de detectar.
Existe un montón de personas que no sólo producen odio, como si de una fábrica se tratase, si no que contaminan con su odio. También por experiencia conocí a alguien, de fachada amable y cálida que poco a poco reveló una personalidad putrefacta y que intentó sin resultado hacerme cómplice de su punto negativo y rencoroso de la vida, “nadie era suficientemente bueno” si alguien no me saluda con dos besos (vaya tontería pensareis) esta chica daba un toquecito de atención “ oye te has fijado que no te ha saludado con dos besos?…qué raro por qué será” y como si de una semilla del mal se tratase, instauraba en mí el odio al abandono, el rechazo al rechazo, el mal del corazón. Menos mal que pude pillarle el truco, nadie diría a simplevista que iba tejiendo un manto de negatividad por donde quiera que pasara y menos con esa sonrisa de “todo amor”.

Con estos dos antecedentes y ejemplos tan comunes, era de esperar que cientos de personas reciban cientos de mensajes insolentemente críticos en sus timelines de facebook o instragram, y como las redes son solo el trocito de espejo de un mundo real muy complejo, éstos haters, como en los casos anteriores son “ insultantes e hirientes” o “agresivos pasivos”.
Pueden escribir en el intagram de la chica de moda “ buah menuda puta estás hecha” o “qué estupidez de video” en el portal de Youtube. A estos primeros me gustaría verles en persona, donde no serían capaces de expresar su opinión ni sobre una película, y que se despachan vitoreando adejtivos malsonantes a personas que ni siquiera conocen ¿Por qué hacen esto?

Creo que es básicamente por su cobardía, y no me refiero a escudriñarse tras un anónimo, si no su cobardía de vivir su vida, de criticar y mejorar su propia vida, lo que le llevan a examinar y cuestionar la vida de los demás.

Todos absolutamente todos tenemos nuestro punto de vista y éste (faltaría más) no tiene por qué se diplomático ni justo, pero sí debemos serlo nosotros al expresarlo, más que nada porque si no hay confianza y si ni siquiera hay la invitación a opinar, más que dejar constancia de nuestro pensamiento, estamos ensuciando el pensamiento de los demás y eso siempre nos resta valor. Leo, veo y escucho y millón de tonterías, sandeces, estupideces, moderneos, catetadas varias día tras día, pero puedo enumerar las veces que ésta, tan descaradas y ridículas, me han llevado forzosamente a escribir un comentario negativo porque al fin y al cabo ¿Alguien te obliga a estar ahí? ¿Alguien te ha presionado para ver ese video o hacer follow a esa persona? Y aquí pasamos al otro grupo, al “amable pero injurioso” amigo de facebook que siempre critica de forma subliminal tus estados, o que a fin de cuentas nunca interacciona positivamente contigo, y otra vez me pregunto otra vez ¿Por qué? Por qué nadie va a seguir tus pasos y va a tomarse todo ese tiempo para comentar con rintintín tu vida si es que ésta le da igual, pues porque no le da igual.

En este caso a cobardía pasa a ser envidia, envidia de tu naturalidad, de tus personalidad, todo mágicamente orquestado para que parezca que te está dando un consejo o una palmadita en el hombro aunque lo que de verdad está haciendo es llevarte al pozo con él. Y el único motivo para esto es porque es un hater y odia tu felicidad y no sólo eso que en vez de focalizar en conseguir sus sueños prefiere criticar la validez de los tuyos “ Sólo has perdido tres kilos? Pues yo no te lo noto”… frases a medias que duelen como el más rotundo de los insultos o agravios.
Y al final van logrando minarte, desacreditarte, bajarte la autoestima, y es todo eso es odio, odio que, este es el siguiente punto, no tienes obligación de comprender si no obligación de alejarte de él. No tienes motivo, ni es justo que psicoanalices a tus enemigos, no voy a entrar en si se lo merecen o no, simplemente no tienes el deber de comprender y justificar sus acciones al igual que ellos no piensan y recaen en tus circunstancias, mi consejo es alejarse y evitar cualquier contacto con un hater. Por qué perder tu tiempo, por qué perder tu paciencia, incluso tu felicidad por “el punto de vista” de un tal o de un cual? No estás obligado, no tienes porque aceptar ninguna crítica y menos si está dicho a mala saña o para hacer sufrir.
Pero, en estos días de anonimato, de personalidades psicópatas disfrazadas de amigos inseparables, ¿Cómo detectar a un hater? Porque hay sutilizas que te apuñalan un lunes y te agonizan la semana… te doy algunos truquitos para verlos venir y actuar con rapidez:

Si te hace sentir mal. Sé subjetivo e indentifica a todo aquel que te haga sentir 10 centímetros más pequeño. No caigas en el error de justificarle o creer su alegato de “es por tu bien” todo el que te quiera te hará sentir más grande no más pequeño.

Si su presencia te irrita. Estás en tu derecho de negarle el sitio a alguien que te saca de sus casillas. Tu vida es tuya, toma cartas en el asunto y dale lugar sólo a gente que te haga la vida más fácil.

Si contagia tu entorno. Muchas veces estos “seres” se cuelan discretamente y hacen un agujero negro en tu grupo social. No puedes cambiarles, pero si puedes esquivarles, no te juntes con nadie que no va a aportarte nada.

Porque amigo lector ¿Qué más puedes hacer? No está en tu mano, ni debería estarlo, cambiar o ser el justiciero de todo el que impone su odio y lo acumula, lo único que puedes hacer es NEGARLO en tu vida.
Y si por el contrario, eres un hater, si después de esta entrada te has dado cuenta de que pasas más tiempo amargado, más tiempo quejándote, que disfrutando y albando la vida, recapacita, escúchame; la vida no es el karma, la vida no es el cielo y el infierno, la vida es simplemente una pequeña oportunidad para encontrar algo bello, acercarte a él y reproducirlo.

Empéñate en recolecatar belleza, ofúscate en ver algo bello a un ruido estridente, a reírte de la fealdad, a disculpar el dolor que los demás te causan y te han causado y haz punto y aparte.

Tú tampoco estás obligado a sufrir, no estás en deuda con la ira, no tienes por qué ser discípulo del odio, porque al final sabes que es duro y agotador y que es más la costumbre que un nacimiento puro y diario, es sólo “la falta de hábito” a sonreír a querer, a ser querido.
Te propongo un ejercicio, dí al menos algo bueno a alguien todo los días, al principio y como es lógico, tus comentarios estarán forzados pero al final iniciarán una maquinaria de “positividad” harán músculo y saldrá solo. No naciste hater, naciste LOVER, defiende tu naturaleza, respétate y respeta a los demás y de pronto una mañana verás un comentario malicioso y dirás, este ya no soy yo.
Y recuerda “hater gonna hate” pero esta es sólo mi opinión y dicha queda.

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Acerca de quedadicho

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