No hay justicia para un muerto

En esta habitación
Con la única compañía de una luz de techo
esperando que el destino ejerza en mí
el verdadero final que merezco
Cómo de escasos me parecen nuestros besos,
qué pocos de ellos recuerdo.

Yo, aferrado a un dios en el que no creo
preguntándome si de este desenlace hay remedio,
cuánto odio almaceno,
cuánto dolor padezco,
porque ya ni a solas soy dueño de lo que siento
porque ni tan siquiera ahora a mi vida pertenezco.

En esta habitación
con la única compañía de esa luz y mi consuelo
cómo de intensos son tus abrazos
y qué pocos de ellos me llevo.

Es ahora cuando comprendo
todos los sueños que he abandonado,
todos los problemas que no he resuelto.
Ya no queda en mí aliento,
porque ya no hay nadie que justifique este infierno
porque ya no hay nada que pueda contenerlo.

En esta habitación
con la única compañía de esa luz que va creciendo
ya sólo me queda el tiempo,
el que he gastado, el que he esperado
el que he estado en esta habitación latiendo,
el que nunca viviré y el que estaré en tu recuerdo.

Cómo de inútiles son mis esfuerzos
y qué poco derecho tengo
porque ahora ya no decido si en esta habitación me quedo,
porque esta luz me ha dejado ciego,
porque ahora ya sólo en este poema me conservo.

Anuncios

Acerca de quedadicho

Pensamientos, relfexiones y opiniones que me gustaría compartir.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s