Recolectando BELLEZA

Mi madre a quién tardé años en comprender me dijo varias de las frases más importantes y reveladoras de mi vida. Esas frases que guardaban actitud y mucho conocimiento eran completamente inútiles para mí cuando las oí por primera vez, sin embargo con el paso del tiempo, se han convertido en mandamientos, en revelaciones que guían todo mi estilo de vida. Hoy quiero compartir con vosotros una de ellas.

Durante mi adolescencia, con la llegada del verano, me tragué sin querer una lista de cutrefilms de terror que a mi edad me da vergüenza enumerar. Entre ellas había una peli, no soy capaz de recordar el nombre, sobre una chica que apurada intentaba coger el último metro de una estación en Londres y que finalmente perdía. Entre tanto pasillo y escalera se queda atrapada habiendo los del suburbano cerrado hasta la mañana siguiente. Buscando una salida, nuestra rezagada protagonista, se adentra en túneles y pasadizos que aterrorizarían a las mismísimas ratas de la capital Inglesa pero que, previsiblemente, albergan a una especie de zombies que como era lógico se la quieren comer. ¿Os queréis creer que es hoy por hoy y miro lo negro del túnel y siento repelús? Por lo contrario cuando terminé de ver la película aquella tarde, no noté ninguna diferencia, es más del bodrio que me pareció se la conté jocosamente a mi madre esa misma noche que con un desdén casi ofensivo me dijo “No sólo has perdido dos horas de tu vida si no que además ha sido en algo feo” ¿FEO? Pensé y continué la conversación. Es verdad que mi madre nunca veía películas de terror, pero hasta ese momento pensaba que era por puro desinterés, pues no, resultaba que mi madre tenía una propia ideología, algo así como un patrón, “No veo películas de terror, porque se almacenan en nuestra cabeza liberándose sin orden y he decidido que si algo va a ir guardándose lentamente en mi cerebro y va a aparecer cuando menos me lo espere, que por lo menos que sea algo BONITO”

Muchos años pasaron hasta que descubrí la gran verdad de aquello. La cabeza, en su sentido más práctico, selecciona y olvida cosas al alzar. Sin haberlo nosotros aprobado visionamos una cadena de recuerdos que nos gustaría manipular pero que no podemos. No sólo es un factor de memoria, es algo más sensorial, revivimos y relacionamos conceptos, lugares, personas que a veces no son tan siquiera reales, pero al mismo tiempo hemos desterrado sentimientos que nos gustaría retener para siempre.

Cuántos años tardaría mi madre en aprender esta gran lección… en comprender que todo lo que vivimos sale y entra de una caja que se abre y se cierra caprichosamente, en la que sólo nosotros podemos variar el número y la cantidad pero no la intensidad ni la forma.

Moldeando ingenuamente esta idea empecé a seleccionar la BELLEZA en la medida que me fuese posible. Al principio escogí perderme entre olores reconfortantes, rodearme de compañía interesante y relajada, coleccionar fotografías que representasen en mí algo positivo, etc. Un poco más de tiempo hizo falta que para que perfilase mejor este legado y comprendiese que mi madre no hablaba de “Recopilar Belleza” si no de

RECOLECTAR BELLEZA

Como si de jardinería se tratase la belleza también se cultiva. Comienza con una pequeña semilla y con paciencia y dedicación se transforma en una esplendorosa y sonriente planta. Da igual si es verde, si en en vez de rosas te gustan los lirios, o si prefieres cosechar hortalizas, la BELLEZA es objetiva y muy poderosa, conmueve nuestro interior al mismo tiempo que le otorga fuerza.
Practica eligiendo en la medida que puedas qué cosas BELLAS quieres que formen parte de tu vida, regálate Belleza, alimenta pensamientos positivos. Estoy hablando desde saludar amablemente al conductor del autobús hasta de reformar tu autoestima reenfocando tu lenguaje, dirigiéndote a ti mismo algo bonito en vez de algo perfeccionista o abusivo.

Durante todo este tiempo me he dado cuenta de todas las veces que caemos en la fealdad. Yo misma (y es el colmo) siguiendo por redes sociales a personajes que detesto hasta que me encuentro a mí misma un día mirando una foto de tal bloguera y pensando “Qué petarda” pero digo ¿Por qué? Y no sé contestarme, supongo que es por la misma razón por la que me engancho con programas del estilo “Crímenes sin resolver” aún sabiendo que luego me quedo con ese sabor de injusticia y desconsuelo (y de pérdida de tiempo que también es muy fea). No, no quiero favorecer la fealdad, el mundo está lleno de horror, de miserias, de drama. Mi madre lo sabía, conocía de primera mano el dolor, la decepción y el miedo ¿Por qué ocupar un espacio tan importante de cosas tan maliciosas? No, nunca más, la vida se encargaría de enseñarle la cara más triste le apeteciese o no, por qué entonces, en esos pequeños instantes que la vida le daba a elegir iba a conformarse con algo que no sacara lo mejor de ella? A mí me gusta compararlo con comprar folios blancos o de colores, que sí, que puede que el rosa sea cursi, que no sea práctico pero ¡me encanta! Y es sólo una pequeña elección que cambia mi estado de ánimo, así que imaginaos miles de esas decisiones.

Es muy fácil recolectar belleza, hay mucha belleza, hay belleza incluso en la fealdad, sólo hay que saber extraerla.
Yo sigo entrenando, ejercitando este mensaje que mi madre sin querer un día me enseñó y que ahora os descubro a vosotros .Como sé que a veces sólo se necesita un empujoncito os dejos esta foto, dicen que los elefantes tienen mucha memoria…tengamos una nosotros llena de cosas tan BONITAS como esta.

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¨En la memoria de Lydia, mi mamá, tú serás siempre BELLEZA para mí.¨

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Cuando se dice adiós

CUANDO SE DICE ADIÓS

Adiós de  despedida, no un hasta la vista y un menos todavía hasta mañana, si no un adiós de esos que implican mucho tiempo y medidas, de los que cierran una etapa.
Me refiero a ese tipo de adiós, el que a veces más cuesta, más duele o  en mi caso el que más he usado, el que más en mí abarca.

Porque soy así, porque doy la bienvenida a cualquiera, le amueblo un piso y lo instalo cual casera, le despacho si no paga o no me convence la fianza pero me quedo sin argumentos cuando tengo que limpiar su presencia de la casa, acobardándome ante la idea de volver a alquilárselo a alguien, de confiar y meter la pata.
 
Reconozco que en ocasiones me paso de samaritana y me cuesta deshacerme del muerto, y peleo y me machaco, intento y reintento ensamblar algo que nunca fue perfecto y cuando me doy cuenta el sartenazo me deja hecha trizas durante demasiado tiempo. Que he intentado cambiarlo eh, ser mas desconfiada o más seria, pero aunque soy exigente parece que sólo se asoma mi exquisitez al final de la historia y cuando tomo la decisión de zanjar la relación cual justiciera ejecuto y puede que el corte tan certero y afilado manche demasiado y aunque ya haya tomado la decisión siempre queda el ¿Qué hubiese pasado?

Y es ahí cuando la cosa se pone turbia, cuando ya nada me echa para atrás y cuando más sufro, es después de la despedida cuando se cuelan los recuerdos y yo soy todo de recordar buenos momentos. La confusión de querer remediarlo todo y de estar segura de que no tiene remedio, la melancolía, la inoportuna y fanfarrona melancolía que te hace oler con más intensidad su perfume, citarle en todas las anécdotas, imaginar cosas absurdas y culparte de todas las cuentas. Arropada en lo que pudo ser y no cuajó a tiempo, enamorada de lo feliz que fuiste y desencantada con tu propio sentimiento.

Sin engaños, que lo mismo acontece a una amiga, a una pareja o a un hermano, la vida da muchas vueltas y ya lo decían desde antaño “Nada es para siempre” no pueden negarlo.
 Pasan 6 meses o tres años y descubres asustada de que algo ha cambiado, que medio le has olvidado, que ya no te acuerdas del primer regalo y algo de aquello vuelve a ti como por encargo, esa parte chiquitita y tan valiosa que le diste sin aguardar nada a cambio, bueno eso sigo esperando.

Pero a mí me queda mucho andar, mucha gente, y alguna que otra noche llorando, para reclamar eso que tan gustosamente le dejé firmado, esa parte de mí que su presencia había creado y que permanecerá  en mí y que tiene él a cargo, algo que ya no controlo, algo de mí que le sigue amando y que sospecho ninguna distancia podrá pararlo.

No hablo de amor, ni hablo en el arrepentimiento,  muchas veces un adiós vale de escarmiento, no me lo han dicho, lo he vivido y creo cierto que si dos caminos se separan es por un motivo aunque no sea concreto.

Pero entonces ¿Cómo se dice adiós? Si a alguien que no te importa, lo dices sin recelo, sin miramientos, pero ¿Cómo se dice adiós a alguien que has cogido afecto? Cómo te despides de alguien que ha formado parte de tu historia, de tu vida, ¿Cómo le indicas la salida?
Yo he concluido e intento predicar con el ejemplo, que no dices adiós del todo, que sólo enmarcas el recuerdo, creo que algo he aprendido, algo he descubierto,
 se dice adiós guardando la experiencia en una caja, respetando que el amor y el dolor convivan dentro.

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Crítica de Spring Breakers

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Con la completa seguridad de que la película de la que voy a hablaros ahora va a ser un rotundo éxito de taquilla, y aún sabiendo que mucho de vosotros no vais a compartir mi opinión, me veo obligada a criticar Spring Breakers

Tras un tentador tráiler, pico y caigo en pagar la escandalosa cifra de 7euros por ver un film que pretende ser igual de escandaloso aunque no supera su más que mascada fórmula de “tetas, drogas y armas”

Spring Breakers es una excusa mediocre para promocionar a cuatro jovencitas y desencasillarlas de su roll Disney en una inexistente interpretación; destaca notablemente  Vanessa Hudgens por aguantar una desagradable y ordinaria mirada de cachonda pervertida durante  semana y media, que es lo que calculo tardó el rodaje de la cinta.
 Planos censurables, cámaras lentas y escenas lésbicas acompañan a Rachel Korine y Ashley Benson en los que es su debut más prometedor (seguro que están convencidas de que de aquí al Oscar van dos papelones como estos) Sin olvidarnos de Selena Gomez y su “ni contigo ni sin ti” al no poder desacerse ni queriendo de sus miedos a enfrentarse a un papel como este, miedos y falta de vergüenza que por qué no decirlo han superado sus compañeras inútilmente.

El papelito de James Franco, significativo por ser una copia facilona del personaje que carismáticamente interpretaría Gary Oldman en “True Romance” escrita por Tarantino y de que en su caso es lo más parecido a un chiste. Y me viene a la cabeza  la idea de  que si esta peli por lo menos hubiese sido del citado director hubiera sido entretenida pero lo peor de Spring Breakers es que resulte tediosa y vacía, que las escenas repetitivas se mal cuelen en un guión nada orquestado y que resulte cansino tanto cachondeo juvenil.

Haciéndose al uso de la reciente moda Ganster Glam que supura Hollywood y sabiendo que miles de niñas se sentirán invitadas al despelote mayúsculo, y que cientos de hombretones sólo irán a verla por ese motivo, Spring Brakers junta la moda alien de los 90, los colores retro de una Florida ochentera y los porros finolis que gastan personajes tan imitados, idolatrados y comercializados como Rihanna (porque ahora RiRi fuma petas pero petas de marca) como un intento nada currado de hacer un “El precio del poder” para el género femenino, porque sí esta peli es para tías, tías acobardadas que se partirán de las risa con tanto desfase y que tendrán ojos envidiosos en más de una escena. También es un film muy del público lésbico que si apartan su espíritu cinéfilo podrán ver dos horas de gratuita, innecesaria y preadolescente carne Mtv porque Spring Breakers ni siquiera puede optar a la belleza de ShowGirls (por muy baja belleza que esta fuese) Spring Breakers es un largo, repito largo, videoclip de Snoopy Dog, con una banda sonora de traca donde se cuela muy adrede dos temas de Britney Spears (es o no es este film una cinta pornográfica de Disney?  Sí Madres del mundo, lo es)

En tu butaca sentirás que la película no avanza, que ves más de lo mismo una  tonelada de veces y a la vez sabrás deducir con decepción todo lo que va a ocurrir. Mirarás el reloj y preguntarás ¿Cuánto queda? Pero no abandonarás el deseo de que suceda algo que por fin te capte, algo que sólo llega al final de la película en dos planos muy estéticos y elaborados pero que lamentablemente no salvan la cinta ni la rescatan del “más mediocre intento de obra de arte con resultado taquillero pero cinematográficamente lamentable” de estos últimos años.

Con todo y con eso Spring Breakers será muy recordada, por ese honor que el cine americano se atribuye de crear controversia como si fuese una cosa dificilísima y por ser la conjunción de lo que satisface a un espectador adolescente venido a más. Para haceros una idea es el  “Thirteen” del 2013, un “vamos a llamar la atención que cuela fijo” Algo que espectadores como yo podemos identificar muy claramente y que se nos indigesta  desde el primer minuto.

No se sienta culpable si quiere abandonar la sala antes de que finalice el film, si piensa en su agenda de mañana o si tiene más ganas de ir al baño de lo normal, es simplemente aburrimiento. Tampoco se inquiete si por el contrario disfruta de la película, los protagonistas son muy guapos, también puede que nunca haya tenido unas vacaciones alocadas o que crea que todas las “Vacaciones de Primavera” son así.

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Siempre enamorada

Toda mi vida he estado enamorada, creo que desde siempre he sentido una fascinación romántica por algún hombre.

Díria que el primer personaje del que me enamoré fue de el padre de Blossom, aquel pantalón vaquero, que era músico (recordad que tocaba el piano) y ese pendiente en la oreja, me volvía loca. Lo normal hubiera sido que me hubiera interesado por el hermano guapo de Blossom, que también era el tonto, aunque a mí me hacía tilín el hermano feo con nariz de judío y su irresistible sentido del humor. El novio de Blossom ni siquiera me interesaba.
Yo explico mi ineterés por la figura menos lógica porque siempre me he diferenciado, consciente e inconscientemente de lo convencional. El padre de Blossom tenía una casa, tenía una madurez que me parecían sexys, si Freud analizase la situación atribuiría este atontamiento adolescente a que crecí sin figura paterna y que por ese motivo los hombres mayores son para mí el padre que nunca tuve, pues qué os voy a decir, muy probablemente sea ese el motivo, aunque el motivo siempre me ha dado lo mismo, estoy muy cómoda con que me atraigan “los hombres hechos y derechos con media vida resuelta y un coche en la puerta”.

Luego está lo de que me gusten los hombres feos, bueno feos es un poquito exagerado, digamos que me gustan los hombres atractivos y atractivo es alguien que no es guapo, atractivo es más que guapo. La belleza masculina es, siempre a mi gusto, algo aburrida. Las mujeres tenemos un registro más amplio de belleza y los hombres guapos se reducen a dos o tres estereotipos que me resultan conrrientísimos. La belleza es algo efímero, algo estático y poco práctico; unos bellos ojos azules sólo guardan belleza, unos ojos atractivos guardan afectividad o tristeza, soledad o pasión, unos ojos atractivos como un rostro atractivo no necesita de ser bello para ser cautivador y además de todo es mucho más sensato porque nadie es guapo toda la vida, pero sí puedes resultar atractivo hasta en la vejez.

Por ese motivo cuando a las chicas de mi edad les gustaba Leonardo DiCaprio yo estaba pillada con David Bowie, y cuando llegó el momento Back Street Boys todas estaban coladas por Nick (que era el rubito guapito) y yo suspiraba por A.J, el feo de las gafas de sol.
Pero voy a puntializar,salvo alguna excepción, todos los hombres que me han gustado en mi vida me han parecido subjetivamente guapísimos pero que mirándolos desde un cristal exterior reconozco no eran esplendorósamente guapos, pero qué demonios a mí me gustaban. Es más hay un rumor familiar que dice que cuando era bien chiquitaja quería casarme con Juan Luis Guerra! sí el de ” Que llueva café” (yo apuntando maneras) así que no era de extrañar que la nariz porcina de Axl Rose o la teatrera cara de David Lee Roth me resultasen tan exicitantes.

Luego está “La personalidad” que es el factor decisivo para despertar cualquiera de mis instintos más duraderos. Os preguntareis, bueno pero qué personalidad tiene el padre de Blossom si niquiera eras capaz de recordad el nombre del actor? Pues muy sencillo, la personalidad de su personaje, porque ahora no me vais a negar que no os habeis enamorado de un personaje de una serie de televisión, de una peli o de un libro. Yo me enamoré mucho de Michael, el personaje que interepretaba Roy Dupuis (de este sí me sé el nombre) en la serie de televisión La femme Nikita.
Su personalidad era todo lo que su belleza no tenía, y al mismo tiempo era una combinación perfecta. Su cara apepinada y su desaparecida sonrisa sólo añadían más morbo a un personaje lleno de secretos que protegía y amaba irramediablemente a Nikita. Me pasaba noches y muchas clases de ciencias naturales imaginando como sería ser su novia e incluso su esposa, fantaseaba con decir “Michael,Michael” lo que viene siendo fonéticamente Maikel, sueño que tuve, casi un décadas después la suerte de cumplir.

Gabriel Byrne es otro personaje/persona del que estaré eternamente enamorada, porque también os digo que siempre que me enamoro me enamoro para siempre, algo un poco frustante pero altamente romántico, a fin de cuentas la mitad de mis románces sólo suceden en mi cabeza y…cómo se frena eso! La primera vez que vi a Gabriel fue en la peli “Mujercitas” la versión noventera con Winona Ryder (oh Winona te queremos). Interpretaba a un humilde profesor alemán que había imigrado a Estados Unidos en plena guerra civil. Vamos, el colmo del tierno erotismo. Y así en todas sus películas, siempre interepretando a un hombre tímido y enamoradizo que tiene complicaciones para ver resulto su amor, algo que nos pasó ficticiamente, la diferencia de edad amigos.

Y no podemos olvidarnos del factor “Músico” porque pocas cosas me ponen más “imaginativa” que un guitarrista o un cantante de una banda de rock y es aquí cuando evito enumeraros la larga lista de artistas de los cuales algunos muy orgullosamente digo que he conocido, y otros que nunca conoceré; Joe Perry (guitarrista de Aerosmith) que seguramente es igual de callado en la vida real pero son de los que te hacen hablar en la cama. Ya sabeis mi obsesión por Billy Idol y es que los pelos oxigenados me enganchan una barbaridad y su voz ronca y sensual que te hace sentir la mujer más sexy del mundo, porque claro todas las canciones que canta están dedicadas a cada una de nosotras! incluso cuando versionó L.A Woman de The Doors, me la dedicaba a mí.

 Y mi última admisión a la lista, se ha ganado el puesto por méritos propios, Ian Astbury, cantante de The Cult y poeta; son sus letras y como las interpreta que no pueden dejarme indiferente y además es feo (pero feo feo) y mayor (que podría ser mi padre) y rico (que esto no lo he dicho pero también influye, no vamos a negarlo) y casado! que lo hace más imposible y hace más platónico. Además si tienes el gusto de besarle y que te recomiende un libro, se coloca automáticamente en el puesto Numer 1.

Y es que sí señores lectores, es rídiculo e infantil vivir siempre enamorada, o lo que es peor, enamorarse con tanta facilidad. Sería enfermizo si sólo fuesen fantasías pero suerte la mía también me he enamorado ” en la vida real” de gente real y alguna que otra vez he sido correspondida.

Vivir desesperadamente enamorada de alguien es entretenido y es algo innato en mí, es algo que me caracteriza y que no he querido remediar, que aumenta y disminuye según mi tiempo libre y según si la peli me ha gustado o no.

Asi que desesperado? sí, maravilloso? también. Dicho queda eso chicos!

 

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Un poema breve

Me nombras,
y de tu voz mi ser toma forma y existe
Me deletreas,
y conjugas mi esencia y persona
Me verbalizas,
y me haces presente de mí misma.

Porque cuando dices mi nombre
de tus labios serpetean mis aromas y mi piel se despierta,
de la posición de tu boca zarpan mis deseos
Y con los movimientos de tu lengua aparezco.

Mi sonrisa se hace tímida si se escapa de tu aliento
Y el sonido con el que juegas al mentarme se hace eterno

No importa el motivo o el momento,
cuando me exclamas mi amor, siemplemente te quiero.

 

Alba de Soto

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Cambia el chip

La verdad es que el 80% de la población gasta el 40% de sus energías en intentar cambiar. La causa es mundialmente conocida, ” Alcanzar la perfección”. Todos sabemos de sobra que la perfección no existe, de entrada porque la perfección como idea es algo tan  voluble y subjetiva como que es distinta en cada individuo; lo que a mí me parece perfecto al vecino le puede parecer una rotunda imperfección, etc, etc. Entonces ¿ Por qué todos nos guiamos cigamente al patrón estandar? Quizás es este el primer problema, el primer bache para alcanzar la dichosa perfección, quizá es querer ser lo que otros nos dicen que es bello, bueno o poderoso, nos lleva inequívocamente a errar en nuestro intento por ser lo mejor que podemos ser.

La sociedad es así, que si ten dinero, que si con él compra el coche más caro, la casa más lujosa con las mejores vistas, que si tienes que adelgazar, que si los pechos firmes, los muslos turgentes pero atléticos y las piernas largas ¡Madre mía! ¡Qué estrés! siempre más y mejor  y una se para una mañana y piensa ¿Pero cómo narices voy alargarme las piernas?
Energía malgastada…

El otro día me hice una pregunta a mí misma ¿Está bien empleado el verbo  cambiar  cuando nos referimos a nuestra imágen? Este pensamiento me sobrevino  mientras trabajaba, estaba terminando de maquillar a una chica a la que nunca antes habían maquillado cuando se acercó la fotógrafa que iba a hacerle un book y le dijo ” Wao! vaya cambio, te han dejado guapísima” y yo contesté (todo con muy buen royo) ” Está guapísima porque es guapísima” y las tres nos sonreímos. Y ahí me di cuenta del error del verbo estar y ser y la mala utilización de cambiar cuando en realidad deberíamos decir mejorar. Parece una tontería pero no lo es, si todos interiormente sustituyésemos el verbo cambiar por el verbo mejorar apuesto que seríamos más felices, por que a fin de cuentas ¿Debemos cambiar en realidad?

Mi teoría

El mejor ejemplo para ilustrar mi teoría sobre por qué está mal empleado el verbo cambiar es “La rinoplastia de Jennifer Grey” sí la dulce Baby de Dirty Dancing hizo caso a los cirujanos de Beverly Hills y se operó la nariz, el resultado; una naricita perfecta que le hacía totalemente irreconocible al público y por consiguiente su desaparición del cine, un cambio de rostro y un cambio de registro, pobre Jennifer lo que daría ella por volver a tener la napia que la caracterizaba

Quiero decir amigos, es hora de intentar mejorarnos a intentar transformárnos, porque ¿Si cambiamos no dejemos de ser como somos? y ¿No somos nosotros lo único esencial de nuestra vida?  Sí, lo reconozco, un golpecito de bisturí, una dieta y un buen tinte ayudan mucho pero tenemos que fijarnos la idea de mejorar la receta no de rehacerla.

Me imagino a Prince de pequeño, tan feote, tan chiquitajo pensando “Ay ojalá que fuese tan alto como mis compañeros de clase, o tan guapo” imaginaos, Prince alto y guapo ya no sería Prince! porque lo que le hace tan arrebatadoramente sexy es que no necesita ser Brat Pitt ni Johnny Depp para enamorar a nadie, es cómo es! ha perfeccionado su iamgen, ha buscado que es lo que más le definía o lo que más le gustaba pero siempre fiel a él mismo, esa es su perfección.
Entonces… alomejor debería dejar de machacarme con el tamaño de mis colmillos, alomejor mis colmillos son lo que destaca de mí, lo que me hace diferente y ¿No es ser diferente lo único que te hace ser “alguien” en este mundo? No es famosa Barbra Streisand a pesar de ser poco agraciada? no es el culazo inmenso de Kim Kardashian lo que más gusta de ella? ay amigos, cambiar, cambiar para ser perfectos cuando lo que nos hace perfectos es que no lo somos.

Apartir de hora mentalicémonos en mejorar, en permanecer en matrimonio con nuestra identidad, haciéndo obras pero respetándo los cimientos de nuestra casa porque son estos los que dicen quiénes somos.

Si nos pasamos media vida buscando ser perfectos estaremos pasando por alto que en realidad ya lo somos, si traicionamos nuestra identidad borraremos nuestros pasos.

No nos engañemos Sophia Loren nunca hubiera podido ser Audrey Hepburn al igual que Audrey nunca hubiera podido ser Marilyn Monroe ¿ Y no eran ellas perfectas en cada estilo?
Si Marilyn hubiese querido llevar manoletinas y pesar  40kg como Audrey Hepburn nos hubiesemos perdido la belleza más idolatrada de la historia.

Yo nunca voy a ser Marilyn, ni falta que hace, el mundo no necesita dos Marilyn, pero sí necesita a alguien como yo.

Así que lecotores, salid a la calle, propagad el mensaje, cambiar el chip y que vuestra opinión llegue a todas partes, aquí os dejo la mía ,podeis hacer uso de ella, dicha queda.

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La experiencia “Purple Rain”

Todos los que alguna vez habeis oído la radio en una cadena de grandes éxitos o éxitos del pasado sabeis “qué es” Purple Rain, habeis escuchando el desgarrador solo de guitarra y la emotiva voz de Prince en este himno al dolor y al amor que es la making off de algún determinado momento de la vida de muchos, de la mía ni más ni menos.

Pero Purple Rain es mucho más que una canción, es más que un álbum, es una obra de arte hecha imágentes, es ” Prince and The Revolution” al la quintagésima potencia en una película de 1984 que cambiaría el transcurso de la moda, del ritmo y de rock and roll.
Purple Rain es mi última obsesión, la cual voy a intentar transmitir y contagiaros a continuación.

Rolling Stone diría de ella ” ..es la más elegante, espiritual y ambiciosa película de rock and roll jamás hecha”

La primera vez que tuve consciencia de que Prince había hecho una película fue una madrugada del verano pasado en un taxi. En la radio estaban ofreciendo un especial sobre esta película, enumerando todas las canciones y suculentas anécdotas que lamentablemente no recuerdo, pero que sí despertaron en mí un interés animal por saber de qué se trataba porque, sincéramente, Prince en movimiento, es decir, Prince en su naturaleza y en su máxima expresión, en una peli musical de los 80, era imposible que no me gustase, asi que a qué estaba esperando. Llegué a casa y miré en internet para comprarme el dvd pero  estaba descatalogado en todos los grandes almacenes y como no quería verla doblada, ni tampoco encontraba un sitio para verla online subtitulada  mis ganas fueron disminuyendo y con el tiempo casi me olvidé de ella…hasta la otra noche.

Con mi portátil nuevo y con un nuevo programa para descargárme archivos (desde aquí un gracias a quien quiera que fuese que compartió esta película en internet para que personas como yo que ni siquiera podíamos optar a comprarla, hayamos podido disfrutar de ella, gracias por tu generosidad anónima) y con una tormenta de verano golpeando las ventanas, sin saber muy bien por qué, me acordé de esta película y la encontré. Estaba pletórica, tumbada en mi cama después de cenar, con la única luz de la pantalla y curiosa por tener por fin ante mis ojos semejante “reliquia”

Y depronto, se oye en mitad de la oscuridad “Dearly Beloved” y con estas palabras comienza la experiencia (cómo me gusta usar esta palabra para referirme a esta película) de Purple Rain, un destello de color, de volumen y de sesaciones que explotaron mis expectavivas desde el primer segundo hasta el último. Irónicamente, Prince nos acerca a algo espiritual gracias a su música, su puesta en escena, y quien iba a decirlo, bravísima interpretación.

El argumento de Purple Rain es sólo uno de los ingredientes del maravilloso cocktail que es el film. Sorprende que el lugar donde transcurre no sea ni New York City, ni Los Angelels, ni otro gran “emplaciamiento” para sementajente despliegue audivisual, qué va, todo es un homenaje que Prince (compositor  y director de guión de Purple Rain) hace a su ciudad natal Minneapolis, de ahí me imagino, que la la cinta sea una dualidad biográfica en todo momento;
Un chaval “The Kid” un talentoso pero egocéntrico músico que reclama más éxito y protagonismo en un club de moda de la ciudad, una símil sobre su vida, donde él es un cero a la izquiera, maniatado ante los maltratos que su padre imparte a  su madre (afroamericano y latinoamericana respectívamente, como en la vida real) un solitario que desea amor pero que no sabe como darlo. The Kid es el lider de The Revolution y juntos compiten con la banda The Time, no sólo en la música si no también en el amor porque los dos líderes comparten intereses en la misma recien llegada a la ciudad, Apollonia, una sexual y ambiociosa cantante que tendrá que decidir entre su carrera y su corazón….Menuda cagarruta de argumento verdad? Normal! eso es lo que yo pensaría “un Pocahontas” en los 80! Lo paradógico y mágico de esta película es que el sencillo argumento  es el hilo conductor de una majestuosa serie de actuaciones (muy bien integradas ya dicho sea de paso) y del relfejo del buen y del mal amor que dos personas, sean los padres, las bandas o los amantes  pueden tenerse, de lo complicado que puede parcer algo simple, como es la película en sí.

No quiero haceros ningún “spoiler” ni detallaros escena por escena la película, pero sí  voy a destacar algunas escenas que me dejaron boqueabierta:

“La venus de Apollonia” es como he querido titular la escena más gratuita de la película, un “me quiero vender” que seguramente pactaron Prince y la que entonces era su novia y co-protagonista de la movie, Apollonia Kotero pero que también posee una innegable valentía para ser una película interés comercial de principios de los 80.

Prince recordando aquel momento en el que Apollonia salía del río como Dios la trajo al mundo.

“Nadie lo hace mejor que tú” es lo que cualquier fan de Prince ( y cualquier persona con dos dedos de frente) piensa al ver todas las actuaciones con la que Prince and the Revolutión nos deleitan  en el film.

Prince y Wendy Melvoin “entregaos”

“La escena de sexo más bonita de la historia”  Sensual, erótica, descarada y romántica, Prince y Apollonia Kotero nos hipnotizan con una breve pero muy intensa escena de sexo donde el espectador se queda con ganas de más y de tan bueno.

Se nota que también eran pareja en la vida real

“Cuidado con esas manos” Prince se porta muy mal, y es que ya se sabe, de tal palo tal astilla.

No pongas esos morros de enfadado que todos sabemos lo que has hecho

“Un Oscar para Prince” Increible pero cierto, el chiquitín aparte de cantar y bailar como los dioses sabe actuar! y eso que no debe de ser fácil estar a la altura en semejante escena.

No hace falta llorar para bordar un papel dramático


“El muñecote”  A mí se me hace familiar este juguetito de trapo y me parece muy tierno ver algo carácterístico de la época, aparte de muy acertado para romper la intensidad de la escena.

Por algo le llaman “The Kid”

“La canción” y es aquí amigos cuando a todos se nos eriza el vello, y si no os ocurre, es que no teneis sangre en las venas.

La escena que da nombre a la película…un cleenex por favor

“El zapateao de Prince” solté una carcajada al ver esta escena y por ese motivo, el bailecito que Prince se marca en mitad de ” I would die for you” merece una mención.

Si esto os parece muy fuerte esperad a mirar lo que hace con las piernas

 “Un final merecido” Sí, es cursi, es pasteloso, pero también es enérgico, vibrante y espectacular, no defrauda.

¿ Es a mí?

Lo cursioso de Purple Rain es que se comercializó como película, como álbum original y como banda sonora después de su emisión en los cines, algo un poco confuso para el público ( Prince apuntando maneras) pero que beniefició a las fans por la cantidad de material del que podían disponer. En la BSO aparecen varios temas más que en el propio álbum, todos con el “sello Prince” del que destaca el horterísimo y genial ” Sex Shooter” que unas tremebundas Apollo 6 canturrean en ropa interior.

¿Se puede pedir más? yo creo que no. A todos los que critiqueis los chistes fáciles, las pobres actuaciones secundarias y el exceso de laca, os defenderé la película diciendo   “¿Qué esperabais? Es Prince!” forman parte de un todo y me atrevería a decir que son necesarias, porque dan más vistosidad a lo perfectamente conseguido de la película.

Y citando a The New York Times cuando Lola Flores fue a actuar a las Américas
“No canta bien, no sabe bailar, pero no pueden perdérsela” me despido, esperando que la opinión que tengo sobre la que se ha convertido en una de mis películas predilectas, os haya convencido para caer en la ilegalidad y descargaros hora y media de una fantástica locura.
Dicho queda! 😉

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